Directrices Nacionales de Ordenamiento Territorial

El 23 de julio -mediante resolución ministerial- se dispuso la puesta de manifiesto de las Directrices Nacionales de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible. Esto implica que durante los próximos treinta días se recibirán consultas y observaciones que permitirán fortalecer el proyecto de Ley definitivo.

El objetivo de las Directrices Nacionales de Ordenamiento Territorial es promover el desarrollo social y económico del país, de manera tal que se conserven los recursos naturales atendiendo a su carácter social, que garanticen el acceso de la población a los servicios sociales y orientando la localización de las actividades. En otras palabras, se trata de ordenar el territorio para lograr el desarrollo sostenible
Con las Directrices de Ordenamiento Territorial, se introduce un nuevo instrumento de planificación territorial a escala nacional, adquiriendo el gobierno nacional -en forma más directa- competencias en materia de planificación y ordenamiento territorial.

El concepto de territorio que se desarrolla en las Directrices es el resultado de tres ingredientes decisivos: el soporte material, sus habitantes y las relaciones que los une y los legitima en un lugar preciso de la superficie terrestre. Estas relaciones son políticas, de dominio y control territorial, y son también relaciones sociales y económicas, que hacen al usufructo del territorio.

Un análisis más profundo del territorio nacional, realizado en este documento, evidencia que su conformación -a partir de la “herencia colonial”- se caracterizó por la consolidación de una matriz o modelo territorial fuertemente centralista, que aún hoy mantiene sus elementos básicos.

Los aspectos más relevantes de dicho modelo, además de su centralismo, son los profundos desequilibrios entre el norte y el sur del Río Negro, la ocupación perimetral del territorio, el vaciamiento sostenido de sus áreas centrales y una expansión irracional, hasta hoy “imparable”, de su área metropolitana, esta situación tiene importantes consecuencias e impactos territoriales, entre los que se destaca una acelerada fragmentación social de los territorios urbanos y crisis sostenida de sus espacios públicos; la expansión irracional de las áreas urbanas periféricas (carentes en servicios y equipamientos básicos) y el vaciamiento de las áreas urbanas consolidadas, generalmente equipadas y adecuadamente servidas; asimetrías pronunciadas entre distintas áreas del territorio, procesos de sobre y sub utilización de los recursos disponibles (a menudo asociados a un mal manejo de los mismos); procesos de concentración en la propiedad de la tierra que profundizan el vaciamiento de las áreas rurales y su transformación productiva.

En tal sentido las Directrices Nacionales de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible pretenden dar respuesta, grandes orientaciones para la construcción de un proyecto territorial de largo aliento, basado en la transformación crítica del modelo territorial presente.

Las Directrices Nacionales se elaboraron en cumplimiento de la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible Nº 18.308 de 18 de junio de 2008 (artículo 9). Esta Ley fomenta un cambio en la manera de concebir el territorio y su ordenamiento, proponiendo una visión integral y democrática, descartando las habituales concepciones urbano-centristas y estableciendo una escala nacional imprescindible para hacer viable su transformación.