Preocupados y ocupados en la conservación de la biodiversidad

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El mundo se enfrenta a una creciente pérdida de la biodiversidad, que exige redoblar los esfuerzos para su conservación.

Del 14 al 17 de mayo Uruguay recibe a representantes de la región en la Consulta sobre el Marco Mundial de la Diversidad Biológica posterior a 2020 para América Latina y el Caribe.

La región tiene el desafío de avanzar en el diálogo, en cuyo centro está la discusión de cómo vamos a cuidar la vida del planeta, y participar activamente en la elaboración de un marco mundial sólido post 2020 para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad y los ecosistemas, que permita actuar de forma inmediata, dada lo urgencia del escenario mundial.

Durante la apertura de la Consulta, la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Eneida de León, expresó: “Nuestros esfuerzos en el cuidado de la biodiversidad no han sido suficientes. La apuesta de albergar este taller en Uruguay, da cuenta de nuestro compromiso con este cambio transformador”.

Uruguay no escapa a las principales fuentes de presión que afectan a la diversidad bilógica a escala global. “Estamos obligados a buscar transformaciones que articulen la conservación de la biodiversidad con el desarrollo productivo, en el marco de un Gobierno que busca ir más allá en los temas ambientales”, expresó la ministra.

Por su parte el Embajador Fernando Amar, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, señaló que la diversidad biológica “desempeña un papel primordial en el mantenimiento de los ecosistemas que prestan servicios esenciales y que son bases fundamentales para el desarrollo sostenible y el bienestar humano”.

Agregó que “la gravedad de la pérdida mundial de biodiversidad y de los ecosistemas socava el desarrollo mundial, afecta a la seguridad alimentaria y a la nutrición, al abastecimiento de agua y al acceso al agua, a la salud de los más pobres del medio rural y de los pueblos en general”.

Según el informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) sobre la situación general y las tendencias de la región de América, se estima que el 30% de las especies se perdieron al 2010, estableciendo como punto de comparación la época precolombina. El informe alerta que de no revertir la situación actual, el 40% de las especies se habrán extinguido para 2050.

Estos números evidencian que en el continente americano la naturaleza se está utilizando más intensamente que el promedio mundial, superando su capacidad para renovarse en sus beneficios para la humanidad.

Algunos de los ejemplos de la pérdida de biodiversidad en la región que se mencionan son: la reducción del 70% de los pastizales del Río de la Plata, el 95% de los campos altos de las praderas de América del Norte, el 34% del Chaco Seco, el 50% de la sabana tropical del Cerrado, Brasil y el 17% de la selva amazónica.

Estas tendencias se dan en una región que alberga el 26% de las áreas clave de la biodiversidad, y que cuenta con un cuarto de las 14.000 especies que se han sido evaluadas y clasificadas como en riesgo de extinción. Además, es un continente que consume un tercio de lo que produce: tiene la capacidad para contribuir a la seguridad alimentaria, al abastecimiento de agua, a la seguridad energética y sanitaria, además de contribuciones no materiales como culturales, identidad y aprendizajes.

El informe plantea pasar de la etapa de diagnóstico a la acción. Entre las medidas que han sido adoptadas y que han probado ser efectivas se mencionan las áreas protegidas, iniciativas de restauración, la eco-certificación a través de mecanismos de incentivos, acceso y distribución de beneficios y marcos legales robustos y las estrategias interministeriales y transministeriales.

El desafío para los participantes de esta instancia regional de consulta es avanzar en un escenario cuya visión a 2050 debe ser la de "Vivir en armonía con la naturaleza", con sistemas ecológicos resilientes, compartiendo los beneficios de los servicios ecosistémicos.

Avances a nivel nacional

Desde la puesta en vigor del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Uruguay viene realizado esfuerzos para cumplir sus compromisos y desarrollar una política para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad. El marco es la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2016 – 2020, que reconoce que conservación y desarrollo son parte de un mismo proceso.

En 2019 el país avanzó significativamente en la implementación del Protocolo de Nagoya, con la actualización del marco normativo, y la realización de talleres en diferentes puntos del país para dar a conocer su alcance y posibilidades.

Asimismo se encuentra en las últimas etapas de elaboración de un reglamento de acceso a recursos genéticos y el reparto de beneficios que se deriven de su utilización. Recientemente se tramitaron con éxito las dos primeras solicitudes de acceso en Uruguay.

Y a través del proyecto Eccosur, se busca identificar y potenciar las sinergias, a nivel nacional, entre las tres Convenciones de Río (Biodiversidad, Cambio Climático, y Desertificación).

 

Miércoles, 15 Mayo 2019 10:48