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Asentamientos y la labor del Mvotma: datos y conceptos

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En las últimas semanas se dieron toda clase de trascendidos que se hicieron eco en los medios de comunicación respecto a la cantidad de compatriotas que viven actualmente en asentamientos.

En los medios, así como en las redes sociales, es posible leer o escuchar afirmaciones que carecen de sustento, y que en algunos casos responden al desconocimiento de quien las enuncia o simplemente a fines meramente proselitistas.

Ya que es un tema que preocupa a todos los uruguayos y por eso su repercusión, entendemos oportuno que el Mvotma aclare determinados puntos.

Para construir datos fehacientes que permitan conocer cómo viven las personas se debe necesariamente seguir ciertos pasos metodológicos que garanticen que esa información que se genera se sostiene y es contrastable con la realidad que se pretende estudiar.

El Mvotma, así como cualquier otra cartera, debe guiarse por datos construidos a partir de métodos sobre los cuales existe consenso y certeza acerca de su rigurosidad científica.

Contar con resultados confiables es el punto de partida para una correcta interpretación de la situación social y ofrecer así soluciones acordes a la problemática que se proponga abordar. Estimar el número real de uruguayos que residían en asentamientos a la salida de la crisis, en el año 2002 no es algo que pueda hacerse desde el presente.

Ese dato debió haber sido construido en ese momento a través de un censo de población y vivienda, lo que en ese momento no sucedió. No existe un número que sea reconocido como válido por los especialistas y cualquier afirmación al respecto es al menos arriesgada cuando no improvisada.

Los demógrafos son quienes llevan adelante estudios técnicos que les permite analizar y cuantificar, y a nivel nacional es el Instituto Nacional de Estadística quien valida esta información.

En la opinión pública, y a veces también en formadores de opinión, existe cierta confusión sobre categorías que nos permiten conocer la realidad sociodemográfica de nuestro país: Se considera asentamiento a un conjunto de al menos 10 viviendas que presentan una situación irregular con respecto a la posesión o propiedad de la vivienda desde el punto de vista formal… jurídico.

No está atado a las condiciones materiales o de acceso a los servicios que tienen las personas que residen en esos hogares. Esta realidad no responde a un fenómeno nuevo sino que existe en nuestro país y en particular en Montevideo desde hace casi 80 años, desde la década de 1940.

Es un error identificar el problema de los asentamientos con un problema principalmente de vivienda. En los asentamientos conviven diferentes realidades que demuestran una heterogeneidad muy importante y eso hace que su población este conformada por personas y familias que se ubican en la pobreza y otras que no, o que se encuentren viviendas que se puedan calificar como precarias y otras que no.

De todas formas se entiende que existe un nivel alto de precariedad al interior de los asentamientos pero eso no significa que fuera de ellos no se dé esta situación. Técnicamente asentamiento no es igual a precariedad y a partir de datos del INE también se puede afirmar que asentamiento no es igual a pobreza.

A pesar de que nadie niega de que existan muchas personas pobres en un asentamiento, si se mide por ingresos, se confirma que hay familias que son pobres y otras que no lo son, de la misma manera que sucede en la llamada ciudad formal. Cuantitativamente viven más pobres fuera de los asentamientos que dentro de ellos.

Un patrón que se repite es la reproducción generacional de la vida en el asentamiento por la cual numerosos niños que nacen y se desarrollan allí a la hora se ser padres replican esta práctica -que significa en muchos casos la única solución de vivienda posible y en otros tantos casos también de supervivencia-. Lo hacen en el mismo asentamiento donde vivieron con sus padres o instalándose en uno nuevo.

Para este gobierno, diseñar estrategias que permiten modificar dichas trayectorias se convirtió entonces en un desafío primordial de sus políticas públicas.

Así como no se tienen datos concretos sobre la cantidad de uruguayos que habitaban asentamientos en el año 2002, sí se cuenta con datos que demuestran el número de personas que pudieron dejar atrás los asentamientos precarios a través de distintos programas como el Programa de Mejoramiento de Barrios, Plan Nacional de Relocalizaciones, Plan Juntos y otros. Gracias a estas políticas impulsadas por el gobierno, numerosos barrios que anteriormente eran irregulares hoy pasaron a formar parte de la ciudad.

Existen múltiples ejemplos que demuestran este cambio, muchos de ellos en Canelones pero otros tantos repartidos en Rivera, Artigas y a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.

Existe una política nacional de regularización, mejora, urbanización e integración de asentamientos desde el año 2000 que ha logrado que ciudadanos que vivían en situación de precariedad hayan mejorado su situación a través de distintas estrategias, especialmente en los últimos 15 años ya que durante el periodo 2000-2004 que comprende gobierno anterior esa cifra había sido proporcionalmente la mitad.

En el período 2005-2019 se regularizaron hasta el momento 91 asentamientos por el Programa Mejoramiento de Barrios, que involucró a un total de 10.758 viviendas, lo significa que alcanza a casi 41.000 personas. Los programas que se encuentran en ejecución y en proyecto actualmente, a su finalización habrán alcanzado y mejorado la vida de otras 29.000 personas más.

Para construir herramientas que ayuden a mejorar la calidad de vida y el bienestar de los uruguayos es necesario contar con información de calidad que permita hacer evaluaciones valederas y tomar decisiones precisas.

Para el año 2021 está proyectado un nuevo censo de población y vivienda que nos va a dar la posibilidad de conocer cuántas personas viven en asentamientos, y manejarnos sobre la base de información real y no a partir de suposiciones e hipótesis.

Martes, 17 Septiembre 2019 07:40