fbpx
Imprimir esta página

5 de junio - Día Mundial del Medio Ambiente

El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su Resolución del 15 de diciembre de 1972, y se celebra cada 5 de junio.

Es un día para la reflexionar en temas ambientales, sensibilizar a la población en general y a los diferentes actores y tomadores de decisión, promover nuevas prácticas y formas de vincularnos con la naturaleza, e intensificar la acción en pro del cuidado ambiental.

El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) tiene la responsabilidad y el desafío de gestionar el ambiente en un marco de desarrollo sostenible (Ley Nº 17.283 o Ley General de Protección del Ambiente, del año 2000).

Lema 2020: "La hora de la naturaleza"

Éste año, el Día Mundial del Medio Ambiente hace foco en la biodiversidad: un llamado a la acción para combatir la acelerada pérdida de especies y la degradación de los ecosistemas. Un millón de especies de plantas y animales están en riesgo de extinción, en gran parte debido a las actividades humanas.

Revertir la pérdida de biodiversidad es la única forma de restaurar el planeta y mantenerlo saludable. 

Te invitamos a descargar las fichas y conocer un poco más sobre nuestras especies y su rol en los ecosistemas:

  • Caminera: ave paseriforme que habita en nuestro ecosistema costero.

Éste 2020, el Mvotma celebrará el Mes del Ambiente con actividades que tiene como centro la restauración de diferentes ecosistemas y su biodiversidad: costa, bosque nativo, humedales, pradera natural y ecosistemas urbanos.

La relevancia de la educación ambiental

La educación ambiental tiene un rol fundamental en la formación y capacitación de las personas para elegir modos de vida y comportamiento compatibles con la conservación de su entorno, como lugar de producción y de disfrute, en un modelo de desarrollo sostenible.

La educación ambiental implica siempre un proceso de aprendizaje que intenta facilitar la comprensión del mundo en el que vivimos, pensarnos en él, y sentirnos responsables de las consecuencias ambientales de nuestras acciones y decisiones.

Entre sus desafíos está: incorporar valores, revisar críticamente actitudes y comportamientos; adoptar nuevas formas de vincularnos con la naturaleza; e ir hacia un manejo racional de los recursos naturales.