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"Las personas son el centro también en los temas ambientales y territoriales"

"El mejor cuidado que entendemos para el ambiente no es reclamo conservacionista de dejar todo como está, en una aparente  reivindicación ambiental que lo que pretende solamente es conservar los privilegios de algunos. El paisaje más triste de nuestro continente está en miles y miles de pobres y excluidos que están en los cinturones de las ciudades. Entendemos que cuando esas condiciones y calidad de vida sean diferentes entonces el cambio será respetuoso de esa armonía y del ambiente" sostuvo la subsecretaria del Raquel Lejtreger en la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe que se realizó en nuestro país entre el 12 y el 15 de agosto.  

Señaló que las personas son el centro como un principio que rige los temas de población y desarrollo. De igual manera funciona para los temas ambientales y territoriales. Tanto la fragmentación territorial como la vulnerabilidad ambiental son expresiones de la pobreza pero fundamentalmente de la exclusión social afirmó la subsecretaria. Se refirió a la exclusión, entendida en sus múltiples dimensiones, no solamente en sus aspectos sociales y económicos más visibles, sino también en el ejercicio de la ciudadanía y los derechos así como también en los valores simbólicos, que se reflejan en ser y sentirse parte en la sociedad en que vivimos.

"Frente a todos estos temas entendemos el trabajo como la estructura de todo ello, lo que cataliza todas estas dimensiones y por ello es uno de los temas importantes en el centro de nuestras políticas" afirmó Lejtreger.

Durante su intervención recordó que la desigualdad territorial se trabaja de diferentes maneras y afirmó que esa territorialidad se enfrenta a menudo "frente a algo muy poderoso que a veces construye fortalezas difíciles de franquerar en los sitios que son los mas privilegiados en las ciudades y los territorios" en referencia al mercado y el valor de la tierra "que son los que obstaculizan de alguna manera el acceso a los mejores lugares".

Esa desigualdades,  también se plantean en lo ambiental y atraviesan todas las escalas: lo local, lo regional y lo global. Es en ese reparto desigual que para la viceministra "el consumo y la producción irresponsable de las sociedades opulentas, el uso abusivo y egoísta de lo que son los bienes comunes del planeta y en particular como ha sido la capa de ozono, aceleraron los procesos de cambio climático. Sin embargo, en nuestra región así como otras regiones más pobres de la tierra las que mayoritariamente sufren los efectos de esas prácticas".

Al cierre recordó que los desastres no son naturales. Son procesos sociales, culturales, económicos y son el encuentro con fenómenos que son naturales con la vida humana. Y es ahí, cuando se convierten en desastres. Las causas y sus efectos también son desiguales y afectan a los más pobres, a las mujeres, a los niños, a los excluidos, a los que  ocupan informalmente los territorios más desfavorecidos, en las riberas de los cursos de aguas y hacia ellos hay que orientar el trabajo.

Las sequías "que impactan casi invisibles" arrasan con la producción pero también el valor del esfuerzo y del trabajo de las personas. Por eso la estrategia de nuestro país está centrada a en la adaptación al cambio climático y la mitigación. Uruguay trabaja este tema desde esa perspectiva humana en la gestión de riesgo de desastres y pone el foco en las vulnerabilidades. Y por eso en 2009  se creó un sistema interinstitucional que es el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático y la Variabilidad. Este sistema articula las políticas de cambio climático con visión integral y transversal y trabaja sobre los aspectos sociales en todas sus dimensiones.

"No podemos ser rehenes de esas desigualdades planetarias ni hacernos cargo de depredadora pero tampoco ser irresponsables con el futuro. Tenemos por delante el desafío de desarrollo de nuestros países que es del desarrollo sostenible y responsable" concluyó la subsecretaria.

Uruguay fue sede y co-organizador junto a CEPAL de la primera reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe. El objetivo del encuentro fue examinar los progresos del programa de acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo realizada en El Cairo en 1994.

En el transcurso de estos días, se abordaron las dinámicas de población, pobreza, desigualdad, derechos sexuales y reproductivos, salud sexual y reproductiva, fecundidad adolescente, pueblos indígenas, afrodescendientes y migración, entre otros temas.
 
Los representantes oficiales de los 38 países miembros y asociados elaboraron un documento denominado Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo. La conferencia convocó también a 24 organismos internacionales y 260 organizaciones no gubernamentales.

El Consenso de Montevideo incluye más de 120 medidas sobre ocho temas identificados como prioritarios para dar seguimiento al Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) de las Naciones Unidas, realizada en El Cairo en 1994.

 

Lunes, 19 Agosto 2013 15:35